23 de mayo de 2011

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Soy muchas cosas, puedo ser muchas cosas...
Puedo ser la música que escucho y la que dejo de escuchar; puedo ser una carrera; puedo ser una película y/o su director; puedo ser una ideología política; puedo ser lo que como (y lo que elijo no comer!); puedo ser un libro (o muchos) y puedo ser escritores, poetas, filósofos o historiadores; puedo ser el lugar donde vivo; puedo ser mis tatuajes; puedo ser la forma en que me visto; puedo ser una profesión; puedo ser una ciudad, un país o un continente; puedo ser un equipo de fútbol (y el mejor); puedo ser algún idioma; puedo ser un color; puedo ser lo que miro por tv (en este caso, también lo que no miro); puedo ser una canción y puedo ser mi banda favorita; puedo ser lo que descargo de taringa, puedo ser la forma en que hago la "m" o la "f"; puedo ser la cámara de fotos que quiero tener; puedo ser una nota musical o un acorde; puedo ser un recital; puedo ser una plaza o algún lugar de Buenos Aires; puedo ser la soledad, la melancolía y la oscuridad, pero también puedo ser amistad y compañía; puedo ser la ñoñez; puedo ser mi sentido del humor y también mi malhumor; en fin... puedo ser muchas cosas y no sólo una; pero definitivamente no soy una religión, eso no me define. Necesitaba que quede claro (!!!???)

4 de marzo de 2011

Escribir...

Y aquí estoy nuevamente. La gente, gente que me conoce poco, gente que me conoce mucho, la psicóloga, me dice que escriba, que escriba sobre temas que me interesan. Y no necesariamente porque escriba bien, sino porque es una actividad que disfruto. Es decir, podría sentarme a escribir sobre qué me pareció el último disco de Radiohead, la última película de los hermanos Coen o lo último que leí de Kafka…

Pero eso implicaría pensar y, a veces, prefiero no pensar y limitarme a escribir sobre el increíble mundo del GNC (?), que para eso sí me pagan. En un mundo ideal, me pagarían por escribir sobre los recientes recitales de MGMT y Vampire Weekend, por mencionar algunos, a los que felizmente asistí. Pero yo no soy de las que imagina mundos ideales, vivo en éste y me quedo con esté donde, para suerte o desgracia de algunos, escribo sobre el GNC.

Ahora bien, quiero volver a escribir. Quiero sentarme y ponerme a escribir sobre música, cine, literatura, pintura, fotografía o incluso fútbol, y aunque nadie me pague, pero quiero empezar a hacerlo bien, de manera “responsable” podría decir, así como me siento cada día a escribir sobre gas (?).

La verdad que extraño las épocas de facultad donde me veía obligada (por la institución y por mí misma) a sentirme una joven intelectual. No es que haya dejado de serlo pero la reflexión, la crítica y el análisis ya no se ejercitan tanto como antes y profundizar sobre las cosas se vuelve más un reto que algo que, en realidad, debería ser natural.

Una de las frases de la psicóloga es que me anime a más, que las cosas que he hecho en el pasado, como independizarme, la facultad o los pocos laburos que tuve, me salieron bien (salvo rendir Campolongo II, claro está) y que evidentemente soy buena en lo que hago. Obvio que no soy tan buena… pero la cuestión es que me cuesta ser constante con un simple blog. Me cuesta ponerme “seria”, aplicar las cientos de teorías (?) que aprendí en tantos años de facultad y demostrar que mi capacidad de escritura va más allá de un posteo en el que me quejo de las fans de algunas bandas que sigo.

En fin… éste es un comienzo, una catarsis, y aún no sé si voy a lograr enseriarme con este blog. En estos días de mierda (¡yo y mi pesimismo a flor de piel!), la voluntad no es mi más fiel compañera, debo decir…